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martes, 20 de abril de 2010

La dueña de una tienda de Barcelona derrota en los tribunales a la multinacional Tupperware, que la acusó de crear confusión llamando Tapersex a su empresa de juguetes eróticos

• Fue la creadora de Tapersex o, lo que es lo mismo, de la venta a domicilio de vibradores, bolas chinas y lencería. Eva Moreno, dueña de una tienda erótica de Barcelona, no pensó nunca que esa idea le haría enfrentarse a la multinacional estadounidense de los ‘tupperware’.

A qué le suena una reunión tapersex? ¿Qué piensa que le van a vender si monta una en su casa? ¿Fiambreras de plástico o vibradores y lubricantes? La cosa parece clara, menos en las oficinas en Florida (Estados Unidos) de Dart Industries Inc., dueña de Tupperware, la histórica y poderosa marca dedicada a reuniones de promoción de productos y a la fabricación de recipientes para transportar comida herméticamente. Sus abogados y expertos en patentes concluyeron que el nombre Tapersex podía llevar a confusión y dañar la imagen de su compañía. Pusieron toda su maquinaria legal a funcionar para sacar del mercado un nombre comercial que era propiedad de una joven de Santa Coloma (Barcelona) dueña de una tienda erótica.
Eva Moreno sabía a lo que se enfrentaba, a un Goliat empresarial norteamericano representado en España por el potente y prestigioso bufete de abogados Gómez-Acebo. La pequeña empresaria catalana había luchado en los años 90 por cambiar la imagen de los sex-shops. “Entraban pocas mujeres –explica Eva– y no había pedagogía. Así que quité las cabinas de visionado de películas y eliminé toda la sordidez de esos locales para convertir el ‘sex-shop’ en una tienda erótica atractiva para todos. Siempre he tenido una mirada femenina y didáctica de los juguetes eróticos, considerados algo feo y prohibido”. Y en 2002 dio un paso más: ¿por qué no hacer encuentros a domicilio para promocionar y vender consoladores, bolas chinas, lencería o estimuladores clitorianos? Fue entonces cuando registró la marca Tapersex.
El pasado 26 de marzo de 2010, El Tribunal de Marca Comunitaria, Dibujos y Modelos Comunitarios –representado en este caso por tres jueces de la Audiencia Provincial de Alicante– dictó sentencia y dio la razón a Eva frente al gigante. Eva Moreno podrá seguir utilizando la marca Tapersex para su particular revolución sexual. Y la multinacional Tupperware tendrá que dejarla en paz mientras sigue llenando el planeta de fiambreras.
“Ha sido la victoria de la inteligencia y el ingenio frente a la maquinaria de una firma internacional. Eva rompió los tabúes y prejuicios que impedían entrar en los ‘sex-shops’ a las mujeres utilizando un método de comercialización que se parece a aquellas reuniones de los años cincuenta para las fiambreras. Los tribunales han dicho ahora que cuando alguien oye el término ‘tapersex’ no lo confunde nunca con ‘tupperware’”, comenta el abogado José Luis Casajuana, que ha visto como los letrados de la empresa norteamericana “ponían toda la carne en el asador” para acusar a Eva de lesionar su marca. Y es que Dart Industries puso sobre la mesa de los jueces españoles miles de folios y documentación internacional, que al final no le valió para mucho.
La sentencia sostiene que no puede haber confusión, porque el elemento dominante en la marca no es el prefijo taper o tupper, “que todo el mundo identifica con un envase de plástico con cierre hermético”, sino que es el término sex el que confiere especial significado a la marca Tapersex, aún más cuando el elemento gráfico de Tapersex es “una figura compuesta por los glúteos de una mujer enmarcada por una forma poligonal que asemeja una casa con una chimenea humeante”, dicen los jueces de la Audiencia de Alicante.
Incluso en el plano conceptual, el tribunal aclara que la distancia entre las marcas es evidente cuando “la generalidad del público no anglófono desconoce el significado de ware”. Lo contrario que el término sex, conocido por cualquiera.
El abogado Casajuana asegura que con esta sentencia se deja claro que la marca Tapersex “no se ha aprovechado del crédito ajeno ni ha querido confundir al consumidor, sobre todo porque los sectores del menaje de hogar y el de los juguetes eróticos son dispares y alejados entre sí”.
De hecho, durante cinco años desde que Eva solicitó esa marca, la empresa americana no dijo nada, pero hace tres años llegó la demanda. “Me llevé un susto tremendo, me dijeron que no lograría vencer a la multinacional, pero Tapersex era mi creación, mi proyecto de futuro y lo intenté. Ha sido largo y caro, pero al final lo logré”, asegura esta licenciada en Ciencias de la Información y sexóloga.

Habla el Tribunal
El Tribunal de Marca asegura en la sentencia que el consumidor medio, “el normalmente informado y razonablemente atento y perspicaz”, no puede creer erróneamente que haya vínculos entre Tupperware y Tapersex, ni que los servicios que prestan las dos tengan el mismo origen empresarial.
“Veladamente y con cierto pudor han intentado decirle al tribunal que Tapersex les había provocado un daño, y no lo han podido demostrar. Por favor, todo el mundo sabe que ellos venden fiambreras”, dice el letrado. Y la sentencia apuntala esta idea asegurando que no se ha probado que la marca española “mermara el poder de atracción de Tupperware”.
Eva Moreno, máster en sexología y autora de los libros Es la hora de Tapersex y Mujeres, juguetes y confidencias. Los secretos más íntimos desvelados en una reunión de Tapersex, asegura que en estos diez años desde que abrió su tienda erótica el mundo del juguete para el placer ha cambiado mucho: “La mujer ha tenido un conocimiento de su propio cuerpo como nunca antes, ha entendido que se puede masturbar y que el vibrador forma parte ya de su vida”.  

 Via: "Revista Interviu"

 

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